El pasado sábado el Atlético llegaba al Camp Nou con la posibilidad de hacer historia y romper la hegemonía de Barça y Madrid en Liga de los últimos años. Los del Cholo, tras hacer una temporada para enmarcar, solo necesitaban un empate para lograr el objetivo, y eso fue lo que consiguieron. El 1-1 contra el Barça significa el fin de una era para los de la ciudad condal y la consolidación de un equipo que hace tres temporadas pasaba por momentos muy difíciles.
El partido fue una réplica de los últimos choques entre colchoneros y culés. Con la excepción de la ida de Liga disputada en el Calderón, que fue algo mas abierta y con más espacios entre lineas, los demás enfrentamientos fueron cerrados, el Barça dominó el balón pero los del Simeone controlaron el partido totalmente, defendiendo con solidez y creando peligro a la contra.
Pese al golazo de Alexis en los minutos finales de la primera parte y las lesiones de Diego Costa y Turan, probablemente los dos jugadores con más incidencia en el juego de ataque de los de Madrid, que llenaron de optimismo el estadio azulgrana, el Atlético se sobrepuso y consiguió igualar el partido en el comienzo de la segunda mitad con un buen remate de Godín en el área.
El título supone un empuje moral importantísimo para los jugadores del Calderón, que afrontarán el sábado la final de la Champions ante el Madrid, probablemente la cita más importante de la historia del club. Hace tres semanas los de Ancelotti eran favoritos, pero creo que tras el éxito liguero de Costa, Gabi y compañía y el bajón de juego de los blancos de las últimas jornadas las opciones de ambos se equilibran.
Por otro lado, el Barça acaba una temporada para olvidar. Curso sin títulos, final de una era. Jugadores como Xavi, Alves, Cesc o Alexis han mostrado que no están a la altura y que si no se produce un cambio radical el año que viene podrían jugar con otra camiseta. Si a esto le añadimos que el mejor jugador de la historia ha disputado un final de campaña nefasto, sin intensidad y sin acierto, se hace muy difícil lograr los objetivos marcados en agosto y se hace necesaria una revolución en la plantilla.