Quizás, por el nombre y la entidad de ambas selecciones, el partido que se disputaba ayer en Recife a las 10 de la noche no parecía el más atractivo de todos los octavos de final de este Mundial de Brasil, pero la ilusión de las dos grandes sorpresas de esta ronda hizo que el encuentro fuera vibrante. Costa Rica llegaba al choque tras confirmarse como la gran revelación de la fase de grupos, dónde superó a Italia, Inglaterra y Uruguay de forma increíble. Por su parte, Grecia se clasificó in extremis gracias a un gol de penalti de Samaras en el último minuto del partido contra Costa de Marfil, que ya palpaba su clasificación. Dos caminos diferentes, unos sorprendieron y arroyaron a tres gigantes del fútbol actual, otros lucharon hasta el final en un grupo algo más asequible, pero ambos llegaban vivos a esta ronda, cosa que pocos esperaban.
Los costaricenses no estuvieron al nivel que habían mostrado en partidos anteriores. Grecia dominó durante gran parte de los 90 minutos gracias a la calidad del poco valorado Samaris y de las acciones de Samaras, uno de los líderes griegos, bajando a recibir. Por su parte, los de Centroamérica eran demasiado directos, buscando únicamente a Brian Ruiz y Campbell y necesitaban más participación de Bolaños, el mediocentro organizador de los Ticos.
Pese al dominio griego, pocas ocasiones para ellos, igual que para Costa Rica.
El gol de Ruiz, a inicios de la segunda parte, hizo creer aún con más fuerza a todo un país con poca tradición de fútbol. Jorge Luis Pinto, seleccionador de Costa Rica, introdujo cambios más defensivos para aumentar las opciones de los suyos de hacer historia y estar en cuartos, pero los cambios totalmente ofensivos de Santos para Grecia, que restaron movilidad de balón en el centro del campo pero añadieron pegada arriba (entró el killer Mitroglou) volcaron a los europeos hacia la portería del seguro Keylor Navas. La expulsión de Duarte puso las cosas aún más difíciles para los costaricenses pero aguantaron atrás confiando en que la potencia de Campbell y la frescura de jugadores como Brenes sentenciaran el choque en su favor. Desafortunadamente para ellos llegó el gol de Sokratis (Borussia) en el último minuto del encuentro y todo iba a resolverse en una prórroga fatídica dónde el físico ya no acmpañaba. Por lo visto durante todo el choque, el gol del central griego me pareció justo, y los 30 minutos añadidos iban a decidir el resultado de un partido con más ilusión que fútbol.
Grecia no estaba tan gastada, había corrido menos gracias al control del balón que jugadores como Samaris y Karagounis habían tenido durante gran parte del enfrentamiento, y los de Fernando Santos lo aprovecharon. Pese a ello se encontraron con un formidable Keylor Navas que evitó la tragedia y llevó el partido a los penaltis tras una mágica parada a Mitroglou (Fulham) en el último minuto de los 30 añadidos. Creo que fue lo mejor para Costa Rica, que pagaba demasiado su cansancio físico y atacaba con muchísima más timidez hacia la portería de Karnezis.
Tras otra gran intervención de Navas al penalti del veterano Gekas y el gol de Umaña para los americanos, toda Costa Rica celebraba algo inimaginable hace un mes. La selección iba a estar entre los 8 grandes del mundo tras superar a Grecia. Para mí, el primer gran campeón de esta Copa del Mundo.
Mucho que ganar y poco que perder de cara a la siguiente ronda. Holanda, tras vencer en un trepidante partido contra México, con mucha emoción y polémica al final, será la próxima rival de Brian Ruiz y compañía. Los de Van Gaal son, por nombres individuales, superiores a los Ticos, pero viendo el exceso de contención y lo poco que arriesgó Holanda ayer, y la ilusión que todo un país muestra ante la gran cita todo puede pasar. El fútbol podría mostrarnos, al igual que ayer en Recife, toda su grandeza, y poner a una humilde selección en unas semifinales de Mundial. Desde luego Costa Rica no es la favorita, pero ya hemos visto en esta edición disputada en Brasil que en este deporte todo es posible.