El decepcionante debut de la Roja

El pasado viernes debutaban en el Mundial los dos finalistas de la pasada edición. Quizás, por nombres y por equilibrio en todas las líneas, España llegaba con ligera ventaja respecto a Holanda, que ha viajado a Brasil con una auténtica revolución en su lista de 23 en comparación a la Copa del Mundo de Sudáfrica, pero se esperaba un partidazo muy competido. Tras los 90 minutos, quedó demostrado que nada había ido como se planteaba en los momentos previos al partido y que el fútbol es fútbol; en deporte todo puede cambiar completamente en cuestión de tiempo. 


La apuesta del seleccionador holandés dio su fruto. Pese a que en ataque mantiene jugadores clave como Van Persei o Robben y ha añadido a jóvenes promesas como el veloz Lens, la inexperimentada defensa de Holanda no parecía ser de confianza y más si tenemos en cuenta que la función de contención del centro del campo la llevarían a cabo un De Jong pasado de rueda y De Guzmán, que intentaría suplir al importante Strootman (baja). Pero todo le salió a la perfección a Louis y los ''tulipanes'' se tomaron su particular venganza por la final de Johannesburgo. La línea de 5 atrás liderada por los contundentes Vlaar y Martins Indi frenó por completo a Diego Costa y despejo las dudas y comparaciones respecto a los antiguos centrales de la selección. El medio del campo holandés se le atragantó a Xavi, Alonso, Busquets, Iniesta y Silva, funconó físicamente y sirvió balones al espacio los dos hombres del partido (Van Persei y Robben). Actuación estelar de las dos estrellas ofensivas: velocidad, pegada, desborde y coordinación entre ambos
Pero no todo fue mérito de los de Païses Bajos. España, tal y como ya avancé en el análisis de los de Del Bosque, fue víctima de su sistema. Casillas y Xavi demostraron que, pese a que a ningún aficionado al fútbol le agrade, son jugadores demasiado puntuales. El peso de Iker es menor porque interviene menos si el equipo tiene la posesión, pero el de Terrassa volvió a demostrar que está pesado y en los instantes finales de encuentros abiertos sufre.
Los españoles pagaron cara la falta de profundidad y la mala actuación de jugadores creativos (Silva e Iniesta), que no estuvieron inspirados. Pero lo peor estuvo atrás. Piqué y Ramos fueron un desastre en toda regla, demasiada distancia entre ambos y pocas ayudas de Busquets que estaba desbordado. Lentos, imprecisos en la salida y sin ser contundentes.


O las cosas cambian mucho o España no conseguirá superar a la correosa Chile en el próximo partido. Los de Del Bosque solo pueden ganar si no quieren confirmar la decepción en esta edición del Mundial que se presentaba como una continuación del gran fútbol que estos jugadores llevaban exhibiendo durante más de 5 años y que podría acabar siendo un importante punto de inflexión en la carrera de este bloque. El miércoles veremos que nos muestra esta selección y si el baño de humildad del pasado viernes ha tenido efecto o el equipo sigue jugando a un nivel que desilusiona. 



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