Por nombres, ayer, en Belo Horizonte, se disputaba el que se nos presentaba como el encuentro más atractivo de todos los octavos de final. Los de Scolari se la jugaban ante la intensa selección de Chile y sabían que el partido más peligroso hasta el momento no sería nada fácil. Y así fue. La disputada victoria de la selección anfitriona en los penaltis demostró que los de Sampaoli se consolidan como uno de los equipos más difíciles de batir en la actualidad y que Brasil no brilla como se esperaba a inicios del Mundial.
Pese al tempranero gol de David Luiz y el control del balón que la canarinha mostró en la primera parte las cosas no acababan de funcionar. Neymar, que había estado a un nivel genial en las victorias frente a Croacia y Camerún, no participaba en el juego con determinación y el resto del equipo no ayudaba. Demasiadas imprecisiones atrás que facilitaban el trabajo a los hombres de ataque chilenos, que no notaban el mal estado físico de su líder (Arturo Vidal) gracias al peligro que creaba uno de los hombres del partido, Alexis Sánchez. Precisamente gracias a un error de este tipo llegó el empate de los chilenos justo antes del descanso después de que el delantero del Barça aprovechará el fallo de un Hulk que, como la mayoría de sus compañeros, no estaba afortunado. El encuentro de ponía muy y muy interesante para el segundo tiempo pese a que faltaba mucho fútbol.
Los segundos 45 minutos fueron un auténtico monólogo de Chile. Posesión, acercamientos y seguridad atrás. Scolari y los suyos no encontraban una solución y la debacle se acercaba. Pero, por fortuna para los locales, los 90 minutos terminaron y Brasil seguía vivo.
La prórroga tampoco tuvo grandes dosis de calidad y el físico pasó factura a ambos. Para mí, en la última media hora, la gran figura del encuentro fue Pinilla, el sustituto de Vidal, que fijó a Silva y David Luiz e incluso dispuso de la mejor ocasión del partido que acabó con el balón en el travesaño de Julio César. Chile seguía controlando todo lo que Neymar, Hulk, Jo y compañía generaban pero, lamentablemente para ellos, llegó la suerte de los penaltis dónde Brasil obtuvo el pase a cuartos con mucho sufrimiento.
Pese a que los anfitriones siguen vivos en la competición, hay cosas que creo que deben mejorar si quieren vencer a Colombia, un rival menos correoso que Chile pero con más hombres peligrosos arriba. Exceptuando a Luiz Gustavo, ninguno de los otros pivotes ha funcionado y ni Fernandinho ni Paulinho han estado a la altura y la sanción del jugador del Wolfsburgo complica el funcionamiento del equipo en la siguiente ronda. Además, Scolari debe encontrar el modo de conseguir sacar el balón jugado desde atrás sin generar pérdidas y por último debe encontrar el modo de sustituir al decepcionante Fred en el puesto de 9 de forma eficiente. Veremos que sucede el próximo viernes, pero se espera un partido vibrante en el que el combinado colombiano, liderado por James Rodríguez, que está en estado de gracia, podría hacer sonar la campana y realizar la hazaña que casi logra ''la Roja'' sudamericana.