6 de la tarde (Hora Europea) de ayer, Estadio Nacional de Brasilia. Aarrancaba el último partido de cuartos de este Mundial. En juego una valiosa plaza en semifinales. Las candidatas, dos selecciones que, como mínimo durante las últimas ediciones, no habían podido disfrutar de dicho privilegio. Por un lado la Argentina de Messi, dirigida por Sabella, que llegaba con dudas en su juego pero exhibiendo en muchos partidos anteriores la gran pegada de sus cracks de arriba. Por el otro la prometedora y joven Bélgica, entrenada por Wilmots, que pese a tener grandes jugadores individualmente y haber logrado la victoria en todos sus encuentros anteriores, no mostraba excesiva fluidez en el juego y todo lo resolvía gracias a jugadas aisladas de sus estrellas. El espectáculo propio de un partido de Copa del Mundo de estas características estaba servido.
Bélgica arrancó bien, viniéndose arriba y jugando con la defensa adelantada. Pero los de Sabella, que vieron la que se les podía venir encima si dejaban el balón en los pies de hombres como Mirallas, Hazard o De Bruyne, no tardaron en reaccionar y lograron un gol tempranero (enorme acción de Higuaín) que iba a ser crucial para el resto del choque. El problema de los belgas durante el resto del partido fue la falta de una respuesta al tempranero tanto argentino. Pocas llegadas al área rival durante la primera parte y dificultad para parar a Lavezzi, Higuaín y Di María (lesionado en el minuto 30'), que salían como balas a los balones que Messi lanzaba al espacio. Inteligente y peligroso, el equipo liderado por el astro del Barça, durante la primera mitad.
Todo cambió a partir del descanso. La entrada del potente Lukaku, que sustituyó a un Origi bien marcado por Garay y Demichelis, se convirtió en lo que los de Wilmots necesitaban, un referente. Pero el modo de llegar a él no fue el adecuado y aquí creo que esta el grave error que el seleccionador del conjunto europeo y los suyos tuvieron. Demasiados balones directos, demasiadas pelotas colgadas al área durante la segunda parte en un equipo que tiene calidad de sobras para dominarle la posesión del balón a una selección que se repliega bien cerrada atrás como la argentina y para conseguir llegar al área combinando. Decepcionante. Pese a la mayor dificultad que implica cubrir a Lukaku, Garay y Demichelis, ayudados por Basanta, no tuvieron problemas con los balones frontales que los belgas enviaban continuamente. Pese al bajón de Argentina en el segundo tiempo y a la intermitencia de un Leo Messi apagado por momentos, los sudamericanos no temieron en ningún momento por el partido y incluso pudieron matar el choque en alguna contra. Victoria poco trabajada en ataque pero merecida justamente.
Wilmots se equivocó en el planteamiento, sí, pero también creo que falló en otra decisión. Un jugador de la talla de Hazard debe acabar jugando un final de partido como el de ayer. Es cierto que el del Chelsea no había estado acertado durante la primera mitad, pero estoy totalmente en contra de su sustitución en el minuto 75. Un combinado como el belga necesita de sus mayores estrellas para igualar un enfrentamiento así, y más después de ver la gran cantidad de resultados positivos anteriores que lograron gracias a acciones individuales.
Bélgica no ha jugado bien durante el Mundial, y al final ha quedado claro que el desborde de sus mejores hombres no ha bastado. Ha este grupo le falta un jugador creativo en el centro del campo. Ni Fellaini ni Witsel ni Dembelé están capacitados para llevar a cabo esta función.
Los argentinos llegan a semis 24 años después. Al igual que las otras tres semifinalistas (Holanda me parece el combinado que llega con más confianza), creo que llegan con dudas en su forma de jugar a esta ronda. Necesitan demasiado de sus hombres de arriba (Messi es clave) y la defensa no logra ser del todo fiable. Tan solo Garay me parece un central sólido. Los de Van Gaal llegan, en mi opinión, mejor a semis gracias a que su medio campo y sobretodo a que Robben y Van Persei están funcionando, pero los jugadores ofensivos de Argentina ya han demostrado que pueden solventar un partido en una simple acción de calidad. Veremos como Sabella solventa la sensible baja de Di María y si se arriesga a darle minutos al ''tocado'' Agüero ante un equipo que ya ha demostrado en esta edición que está totalmente preparado para ser campeón. Tranquilos, Argentina y Holanda nos preparán algo grande; ¡el pase a la gran final de Maracaná está en juego!