La presión de disputar una semifinal de nada más y nada menos que una Copa del Mundo es elevadísima, y más si valoras lo mucho que está en juego. Por esto pienso que, en parte, es normal que Holanda y Argentina salieran el miércoles al Arena Corinthians de Sao Paulo con algo de miedo al error que les pudiera condenar a despedirse de una muy deseada final, y más viendo el enorme fruto que Alemania había sacado de los múltiples fallos de Brasil en la otra semifinal. Pese a ello, creo que el partido que nos ofrecieron ambos combinados fue extremadamente aburrido, con muy poco fútbol y espectáculo, y todo ello por seguir una tendencia excesivamente conservadora durante los 90 minutos.
Partidazo de ambas defensas. Los inexperimentados holandeses, liderados por un Vlaar descomunal, secaron por completo a un Messi que probablemente firmó su peor partido del Mundial (junto al de Bélgica). Pero el nivel de los de la albiceleste fue similar. Garay volvió a firmar otra tremenda actuación y la vuelta de Rojo se notó en la función de parar a un Robben muy inspirado durante los enfrentamientos anteriores. Con las dos grandes estrellas sin muchas opciones a destacar y muy bien marcadas, el papel principal pasaba a los pies de hombres secundarios y aquí fue donde los sistemas de excesiva contención de Van Gaal y Sabella por miedo a perder, pasaron factura a un partido del que se esperaba mucho más.
Mucho miedo a la pérdida de balón en zonas de peligro y la continua intención de parar los ataques rivales de forma contundente. En ésto se basó gran parte de los 120 minutos de la segunda semifinal de este Mundial. Y cuando el partido se pone así de trabado, con pocas ocasiones de gol y dónde cada acercamiento al área puede significar la eliminación del equipo rival, aparece un hombre como Mascherano. Capitán sin brazalete. Sublime en la otra cara de este deporte, en la que no hay tanto espectáculo y en la que los regates y los bonitos disparos a puerta se sustituyen por un tackling perfecto o por un sprint de 50 metros por evitar que tu defensa sufra la velocidad rival. Sin duda el hombre del partido; estuvo siempre en el lugar adecuado (como durante toda la competición) y evitó que un jugador como Sneijder entrara en juego y que Robin Van Persei recibiera de espaldas a los centrales argentinos con facilidad. Así durante los 120 minutos, enorme.
Y si con un partido así, cada combinado falla la única ocasión clara que tiene en 120 minutos, todo apunta a que la participación de ambos se decida desde el punto de penalti. Robben tuvo un uno contra uno en el descuento previo a la prórroga, pero de nuevo Mascherano apareció y estiró una pierna que mantenía viva a toda la nación de Argentina. Luego en la prórroga Palacio la tuvo en un balón aéreo en el área de Holanda que le dejaba sólo ante Cillessen, pero su remate de cabeza tampoco fue suficiente. Todo se iba a decidir desde los once metros, pero esta vez sin el efecto Krul del inteligente Van Gaal.
Romero paró los penaltis de Vlaar y Sneijder, y el gol del ya veterano Maxi Rodríguez en el cuarto lanzamiento de los de Sabella clasificaba a Argentina a una final de Mundial 24 años después. Día histórico para el país sudamericano.
Messi y compañía llegan a la gran cita de Maracaná sin la condición de favoritos, que será para Alemania tras su exhibición en la otra semifinal ante Brasil. Pese a ello, disponer de jugadores como Messi, Agüero (recuperado), Palacio, Higuaín, Lavezzi y la duda de Di María hace que sea imposible que los argentinos no puedan disputar el título ante los de Löw. En una final puede pasar de todo, y si la albiceleste consigue defender de forma sólida y sin dejar espacios entre líneas, restara muchas opciones a los germanos, que se hacen peligrosos con el balón y tiempo para pensar. Quitando todo ésto, hay que decir que la última palabra la tendrá Leo Messi. Veremos que sucede el domingo entre dos selecciones con tanta ansia de tocar la gloria, una gloria que llevan demasiado tiempo esperando.
Y si con un partido así, cada combinado falla la única ocasión clara que tiene en 120 minutos, todo apunta a que la participación de ambos se decida desde el punto de penalti. Robben tuvo un uno contra uno en el descuento previo a la prórroga, pero de nuevo Mascherano apareció y estiró una pierna que mantenía viva a toda la nación de Argentina. Luego en la prórroga Palacio la tuvo en un balón aéreo en el área de Holanda que le dejaba sólo ante Cillessen, pero su remate de cabeza tampoco fue suficiente. Todo se iba a decidir desde los once metros, pero esta vez sin el efecto Krul del inteligente Van Gaal.
Romero paró los penaltis de Vlaar y Sneijder, y el gol del ya veterano Maxi Rodríguez en el cuarto lanzamiento de los de Sabella clasificaba a Argentina a una final de Mundial 24 años después. Día histórico para el país sudamericano.
Messi y compañía llegan a la gran cita de Maracaná sin la condición de favoritos, que será para Alemania tras su exhibición en la otra semifinal ante Brasil. Pese a ello, disponer de jugadores como Messi, Agüero (recuperado), Palacio, Higuaín, Lavezzi y la duda de Di María hace que sea imposible que los argentinos no puedan disputar el título ante los de Löw. En una final puede pasar de todo, y si la albiceleste consigue defender de forma sólida y sin dejar espacios entre líneas, restara muchas opciones a los germanos, que se hacen peligrosos con el balón y tiempo para pensar. Quitando todo ésto, hay que decir que la última palabra la tendrá Leo Messi. Veremos que sucede el domingo entre dos selecciones con tanta ansia de tocar la gloria, una gloria que llevan demasiado tiempo esperando.