Arrancó bien la temporada 2013/14, demostrando que si está bien, es el mejor y es inigualable. Llevó al Barça a firmar un gran arranque en Liga y ''disfrazó'' la dificultad de Neymar a adaptarse a este nuevo estilo y sistema. Pero sus lesiones musculares en el bíceps femoral de su pierna derecha, primero ante el Almería a finales de setiembre y luego contra el Betis el día 10 de Noviembre de 2013, han marcado en exceso una campaña que apuntaba muy alto.
Desde entonces y pese a que algunos lo nieguen, Leo no es el mismo. Está más pesado y ha perdido potencia en el sprint. Su indudable habilidad y su imparable desequilibrio sigue siendo crucial para un Barça que sigue dependiendo mucho de sus acciones en ataque. Pero a Messi le falta mejorar en el aspecto físico para volver a estar a su mejor nivel.
Su flojo final de temporada ya condicionó a que el Barça no pasará de cuartos en Champions y no conquistara una Liga que se acabó llevando un Atético mucho más intenso. Quizás en estos últimos partidos clave el astro argentino haya estado mucho mejor defendido, al igual que ha pasado en el Mundial, pero su participación en el juego es más intermitente de lo que era antes y eso es debido a una clara cuestión física. Las lesiones en esta sensible zona y el miedo a una posible recaída están marcando al mejor jugador del mundo durante los últimos años y al que para mí ha sido el más determinante de todos los tiempos.
Su Mundial con Argentina ha sido más de lo mismo. Arrancó muy bien, y aún teniendo esos bajones físicos que le dejaban sin participar durante algunos minutos, consiguió 4 goles clave en la fase de grupos para clasificar a la albiceleste para octavos. Ni en Nigeria, ni en Bosnia, ni en Irán fueron capaces de pararle cuando estuvo cerca del área. En octavos, frente a Suiza, siguió su papel de líder y pese a no estar a tope durante los 120 minutos consiguió la asistencia a Di María para lograr el gol de la victoria en el último minuto tras una gran acción. A partir de ahí, ni contra Bélgica primero, ni en el cerrado partido contra Holanda en semifinales, Leo estuvo a la altura. Argentina se clasificó para la gran final de Maracaná, sí, pero tirando de su pegada en ataque y de un buen nivel defensivo. Poco de Leo.
El pasado día 13, domingo, Leo se enfrentaba al reto más importante de su gloriosa carrera. Alemania debía ser la víctima si él quería consagrarse definitivamente como el más grande de todos los tiempos. No fue posible. Messi puso ganas y hasta el minuto 70 fue el Messi al que estamos acostumbrados. Pero sus piernas, condicionadas por una leve contusión, dijeron basta. Messi vio como los alemanes se llevaban el título de Brasil sin él poder hacer nada, otra vez influido por su flojo estado físico. El mayor reconocimiento que un profesional de este deporte puede recibir deberá esperar, y más después de una Copa del Mundo en la que ha estado lejos de hombres que han estado espectaculares (Robben, Müller, James,...)
Posiblemente ya no volvamos a ver su mejor versión en una posición tan cercana a los centrales, pero Messi tiene una calidad superlativa, todos lo sabemos, y esto le puede permitir jugar más atrás, en zona de creación, dónde su desborde puede seguir matando partidos y rivales. Veremos que decide Luis Enrique en el Barça, pero pese a que probablemente ya no volveremos a ver al Messi más eléctrico, estoy convencido de que queda Leo para rato.