Sí, faltaban Thiago Silva y Neymar, los dos hombres más importantes de esta selección brasileña, y aunque los de Löw llegaban siendo futbolísticamente favoritos, se esperaba un tenso y bello partido con el pase a la gran final de Maracaná en juego. Se esperaba...
No había visto nada igual ni parecido. El dominio que los alemanes mostraron durante los 90 minutos pasará a la historia de este deporte porque será muy difícil de superar. La ilusión y esperanza de todo un país enamorado del fútbol no bastó para ganar a un combinado infinitamente superior y que demostró que la evolución del sistema Barça de Guardiola que la Selección Española ya adaptó es muy difícil de batir y más si la ejecutan hombres como los de esta generación de jugadores germanos. Una evolución que ha variado. Esta Alemania juegua más rápido, es menos precisa pero más contundente de cara a puerta que aquel Barça de Pep.
Los de Scolari solo apretaron durante los 10 primeros minutos pero no pudieron disfrutar de ninguna oportunidad para situarse por delante en el marcador. Alemania aguantó bien y a partir de ahí comenzó el verdadero espectáculo. Presión arriba obligando a David Luiz y Dante a jugar hacia arriba mediante balones largos (fáciles de defender para Hummels y Boateng), muchísima movilidad con el cuero y precisión de cara a la portería de César. Si a ésto le añades que te encuentras con un gol a balón parado de tu delantero más en forma gracias a un claro error defensivo, todo se te pone muy de cara. Después del primer gol de Müller todo fue de color blanco. Kroos llegó al área con mucho peligro y organizó el juego de los suyos de forma brillante, Kedhira cuajó un partido excelente demostrando el nivelazo en ataque y en defensa que tiene y que le vemos poco en el Madrid, Müller siguió a lo suyo (gran Mundial el suyo), Boateng y Hummels estuvieron insuperables por alto y resolvieron bien las pocas jugadas al espacio y Neuer estuvo impecable en las pocas ofensivas brasileñas. Con todo esto, Alemania llegó a meterle 7 a la anfitriona de este Mundial, perfilándose como la gran favorita para llevarse la gloria en Maracaná y para conseguir un dominio hegemónico en el fútbol de los próximos años. El único aspecto negativo que Löw se puede llevar de este inolvidable choque es el apagado partido de Özil. De nuevo, el del Arsenal no estuvo acertado y no consiguió hacernos olvidar su mal Mundial, aunque parece ser que su seleccionador sigue confiando en él antes que en un Götze que ha tenido pocas oportunidades de mostrar su inmensa calidad entre líneas.
Alemania llega muy descansada a la gran final del domingo. Löw tuvo la oportunidad de hacer descansar a algunos de sus jugadores más determinantes en el terreno de juego y de dar minutos a hombres jóvenes como Kramer o Draxler, que ya muestran que pueden ser muy importantes en el futuro del fútbol germano. El excelente partido que los alemanes jugaron en el Estadio Mineirao les coloca cada vez más cerca del título, pero queda un último escollo que no será nada fácil de superar: la Argentina de Messi. El del domingo será un partidazo en mayúsculas con nada más y nada menos que el campeonato del Mundo en juego. ¡Todo puede pasar!
Por último, no podemos olvidar la situación de Brasil. La paliza de los alemanes pone en evidencia el modelo Scolari. Demasiado cobarde, muy poco arriesgado y un auténtico menosprecio a un fútbol vistoso y agradable de ver. Probablemente por este grave error que aún y así le ha hecho llegar a las semifinales del Mundial, Scolari será destituido con total justicia de una selección brasileña que merece mucho más por jugadores, historia y por la ilusión de todo un país. Todo debe cambiar. Neymar debe seguir siendo el líder de este grupo, pero la forma de que éste brille debe ser muy diferente. La humillación del martes será prácticamente imposible de olvidar y supondrá una clara cura de humildad hacia un país que confió en exceso en una ideología futbolística que no lo merecía. El 7-1 es el resultado que refleja el abandono a una identidad que hombres como Scolari han hecho perder.¡Brindo por el regreso del verdadero fútbol brasileño!