¿Quién para a Robben?

Tras la gran temporada 2012/2013 del Bayern, que iluminó a toda Europa con su juego colectivo y en la que se hizo con la Copa de Europa en Wembley, el club alemán se convirtió en el rival a batir en el continente. Buen trato del balón, dos centrales físicamente difíciles de superar, un Mandzukic en estado de gracia y sobretodo dos extremos que superaban en el uno contra uno a quién tuvieran delante. Robben y Ribéry (éste último muy cerca del nivel de Cristiano y Messi) demostraron que siendo tan superiores a las defensas contrarias en el uno contra uno era muy difícil ganarles y que pocos laterales del panorama mundial estaban capacitados para defenderles. 


Todos esperaban más de lo mismo en el curso 2013/2014, pero pese a que a los de Guardiola no les hizo falta tirar de individualidades para arrasar en la Bundesliga, el nivel del extremo francés no acompañó en los partidos clave de competición europea, físicamente no estuvo bien, y el equipo lo notó. Robben fue el que tiró del carro, sus diagonales siguieron siendo letales y salvadoras para un equipo que puntualmente se atascaba en la circulación del balón. Suficiente para llegar a las semis frente al Madrid. Ribéry no recuperó su estado de gracia, corroboró su decepcionante temporada y la solidez de un Pepe y un Ramos descomunales fue clave para secar al otro gran peligro ofensivo de los de Baviera, el holandés. De ahí que el Bayern no tuviera recursos en ataque y fuera superado tan claramente. (5-0 global). 


Pese al chasco de la Champions, Robben llegaba al Mundial de Brasil con la misión de, junto al gran Van Persei, guiar a una inexperimentada y rejuvenecida selección holandesa, entrenada por Van Gaal y por la que pocos apostaban. Arjen volvió a estar ahí y demostró que, al menos en mi opinión y pese a sus 30 años de edad, uno de los mejores extremos derechos de la actualidad y de lo que llevamos de siglo. Destrozó defensas con su prodigioso regate saliendo casi siempre hacia su izquierda, marcó, presionó y provocó penaltis necesarios para pasar de ronda (que se lo digan a Rafa Márquez). Nadie pudo con un Robben que incluso en la trabada semifinal ante Argentina en la que no se le dejó ni un metro de espacio, puso en peligro a la zaga albiceleste. Pese a la derrota que le dejaba sin final, volvió a aparecer contra Brasil para regalarle a los suyos un digno tercer puesto firmando otro auténtico partidazo. Van Persei no estuvo a la altura durante la Copa del Mundo, pero no hizo falta porque Robben estuvo formidable. 


Para mí, sin ningún tipo de duda, el jugador ofensivo del Mundial. Tan sólo Müller podría haberle disputado dicho galardón que al final la FIFA le regaló incomprensiblemente a Messi. 
Mucho ojo a la temporada que viene. Si el holandés sigue así y Guardiola consigue recuperar a Ribéry (atención también a las participaciones de un Shaqiri que ha hecho un muy buen Mundial), el Bayern es, junto a Madrid y Barça, favorito a todo. Veremos si durante este año Robben sigue dando caña. ¡Por el bien del fútbol, que así sea!


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