¿A qué quieres jugar, Luis Enrique?

Ni el propio entrenador del Baça conoce la respuesta a la pregunta de nuestro artículo de hoy. Situación complicada en el club y más después de la derrota de ayer en Anoeta y la incapacidad de reacción que el grupo está demostrando tener. ¿Los responsables? Para mí, los encargados de tomar las decisiones no están teniendo demasiado acierto y eso se está pagando. 


Ayer el Baça tenía una oportunidad inmejorable para situarse líder en liga a la espera del partido aplazado que el Madrid tiene por el Mundial de Clubes. Ni con este especial incentivo nos salvamos de ver, una vez más, lo lejos que el equipo está de la espléndida versión que mostraba años atrás con Guardiola e incluso con Tito Vilanova al frente. La derrota de los culés frente a la Real Sociedad no significa la pérdida de 3 puntos que podían ser importantísimos. No. La derrota de ayer muestra dónde esta este Barça. Y lo cierto es que, al menos para mí, se encuentra por debajo del Madrid actual y lejos de ser favorito ante el resto de grandes europeos. ¿Por qué? Hay calidad individual de sobras pero las cosas no se están haciendo con sentido. Luis Enrique lo corroboró ayer, dejando a las dos grandes individualidades del grupo en el banquillo (después de dos días más de vacaciones que el resto), curiosamente en un bloque al que le están salvando las individualidades, y más curiosamente aun después de ver pinchar al líder, un líder que llevaba 22 victorias consecutivas y que no perderá puntos con facilidad. 


Este Barça ya no está capacitado para jugar exactamente a lo que jugaba Guardiola. No por falta de idea en los hombres que deben ser clave en este sistema, sino por lo fácil en que se está convirtiendo defender un juego tan estático. En el Mundial vimos un claro ejemplo de ello con España. Martino no se equivocaba buscando espacios en ataque y un juego más directo. No estuvo acertado en muchos otros aspectos pero me resulta incomprensible que se le criticara cuando realmente se encaminaba a encontrar la solución. Lo que intenta Luis Enrique es un gran paso hacia atrás. Ni con el positivo fichaje de Suárez hemos visto demasiados intentos de jugar con verticalidad, con profundidad, y ahí está el verdadero problema. 
Si a este Barça le quitas el desequilibrio que Neymar y Messi generan se convierte en algo estéril. Ayer Suárez se vio solo. Xavi, por su físico actual, ya no es útil para jugar a lo que el grupo debe jugar y Iniesta necesita una evolución. Pedro tampoco es el que era y Munir no tiene ni el nivel ni la experiencia para participar en minutos de calidad que puedan ser determinantes de cara a títulos en mayo. Pero parece ser que el entrenador no lo sabe todo ésto. Parece ser que al entrenador se le ha metido entre ceja y ceja devolver a una plantilla muy similar a la de hace 5 años, el juego que sí les funcionaba hace 5 años, cosa que no volverá a ser útil en mucho tiempo. Olvidémonos del 5-0 al Madrid disfrutando de la posesión, bailando al contrario y llegando al área después de 30 o 40 pases en corto. El fútbol ha cambiado, como era de prevenir. 


Con todo ésto, lo que Luis Enrique demuestra es que aun no conoce cuáles son las claves para lograr el triunfo. Que no sabe que Messi, Neymar y Suárez si está fino de cara a puerta son los únicos hombres que le pueden hacer llegar vivo en todas las competiciones al mes de mayo. Si quiere lograr el éxito que se deje de inventos, que haga jugar a los mejores en los partidos determinantes y que juegue al fútbol que verdaderamente pueda ser útil. Veremos que sucede ante el Atlético en la próxima jornada liguera y ante el City en octavos de Champions. Dos auténticas pruebas de fuego que nos dirán si el equipo ha dado el paso a ese fútbol necesario o si, por lo contrario, el Barça mantiene ese sistema inefectivo que cada vez lo aleja más del gigante mundial que llegó a ser. 

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