Australia, la nueva reina asiática

Interesantísima Copa Asia, la que hemos vivido. Una competición celebrada en Australia que retaba a grandes selecciones como la propia anfitriona, Corea del Sur, Irán o al emergente combinado de los Emiratos Árabes a destronar a la gran potencia del continente, Japón. Lo cierto es que, tras la sorprendente eliminación de los japoneses en los cuartos contra los Emiratos, Australia tenía una oportunidad histórica de lograr su primer gran triunfo en el fútbol moderno. Todo ello delante de su propio país. Los hombres de Postecoglou (seleccionador) no podían fallar. No lo hicieron. 

 

Sí, los australianos ganaron en una igualadísima final que se fue a la prórroga (2-1) a Corea del Sur, quitando a Japón, la otra gran dominadora del fútbol asiático actual gracias a hombres como Son (Leverkusen) o Ki Sung-Yong. Pero recapitulemos. El país organizador tenía puestas todas las esperanzas en un equipo que últimamente siempre ha sido descrito como ''Cahill y 10 más''. Sí, es cierto que el ex de Everton es pieza clave en el fútbol australiano, pero la Copa Asia ha servido para que nos demos cuenta de que no es así, o al menos esa es mi opinión. Desde que la competición arrancó hemos podido ver como Sainsbury (central) tiene un peso enorme en esta plantilla y promete una barbaridad, como Jedinak, a sus 30 años, sigue siendo una figura esencial en la contención y sobretodo como Massimo Luongo, de solamente 22 años, ha demostrado tener la calidad suficiente para poder jugar en el centro del campo de un equipo importante en Europa. El futbolista del Swindon Town ha enamorado al mundo y sin duda merece ese MVP del torneo. 


Los australianos no pasaron excesivos apuros en grupos, pese a su derrota frente a la Corea del Sur que derrotarían en la final. Ganaron con superioridad a China y Emiratos Árabes para plantarse merecidamente en la final y con la intención de acabar una era liderada por el eterno capitán Cahill y comenzar con otra con los jóvenes Sainsbury y Tomi Juric al frente. El gol de los coreanos a falta de segundos para coronarse como reyes no les hundió, y en la prórroga lograron demostrar, una vez más, que el fútbol no es deporte para favoritismos. Japón era la gran candidata al título y cayó. Australia fue dominada por la selección de Uli Stielike en  grandes tramos del último partido pero cuando peor pintaban las cosas, los Socceroos sacaron a relucir esa capacidad de combinación rápida y la calidad individual que se decía que no tenían para lograr algo histórico. Australia es la merecida nueva reina de Asia y desde JUGANDO DESDE ATRÁS lo celebramos porque hicieron méritos para lograrlo y porque se trata de un campeón diferente. Un campeón basado en la unión, en el bloque, que ha demostrado que el fútbol no le ha tratado bien en los últimos años. 

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