Buscando a Cesc

La historia se repite. Otra temporada en la que sucede lo mismo. Las expectativas eran buenas pero con la entrada del nuevo año todo cambió. ¿Habrá solución? 
Sí, hablamos de Cesc Fábregas, ese jugador capaz de estar entre los mejores creadores de juego del mundo entre los meses de setiembre y diciembre y de no volver a mostrar su alto nivel a partir de enero, cosa que provoca que, obviamente, el club en el que está lo acuse. 


Le sucedió en Barcelona y le está pasando en Londres. Quizás no tanto a las órdenes de Wenger en el Arsenal ya que era el encargado de liderar un equipo con una presión de títulos menor y, por lo tanto, Cesc tenía menos responsabilidad. 
Tras su magnífica última etapa en el Emirates llegó al Camp Nou, donde podemos destacar que ganó una única Liga y otra Copa del Rey. Curioso, ¿no? Bastante, si tenemos en cuenta que su paso por Barcelona coincidió con la etapa menos perfecta del todopoderoso Barça que fabricó Pep Guardiola y que hasta ese momento era prácticamente invencible. Aquí, en la BBVA, le sucedió lo que comentamos. Buenos primeros tramos de campaña pero desaparición progresiva a medida que se acercaba mayo, el mes clave. Quizás por ello el Barça no se plantó en la final de aquella Champions en la que Di Matteo y su contenido Chelsea le supo tapar unos espacios que los ''bajitos'' blaugrana no supieron encontrar. Quizás, su desparición fue un factor más para que se redujera esa distancia entre Barça y Madrid que años atrás era abismal. Y quizás por ello, el Barça estuvo más lejos de ganar al Atlético en aquella ''final'' de Liga del año pasado en la que quedó demostrado que el Barça había perdido mucha imaginación. Creo que este último Barça de Vilanova y Martino jugó demasiados minutos sin un jugador que estando a su nivel real, podría haber sido decisivo, y más viendo lo letal que era Messi cuando se entendían entre ellos. 


Sus inicios en Stamford Bridge fueron fantásticos. Él, en asociación con un Costa que lograba mantener su estado de gracia de cara a puerta, añadidos a un Hazard que individualmente siempre es difícil de frenar, guiaba al Chelsea hacia el gran objetivo de Mourinho: volver a hacer de los blue un equipo con serias opciones a todo. 
Pese a ganar la Capital One a principios de marzo, las eliminaciones en FA Cup en manos del modesto Bradford y en Champions ante el PSG, siendo inferior en una eliminatoria en la que apenas gozó del control de los minutos, hacen mucho daño. Sí, dañan al club, pero también afectan a Cesc. Un Cesc que cada vez es más intermitente y que cada vez desaparece durante más tiempo en partidos vitales. 

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¿El motivo de este caso? Sinceramente, es difícil de saberlo. Probablemente sea fruto de una razón psicológica del jugador, pero sin duda es extraño el hecho de que un jugador tan capacitado técnicamente para liderar a cualquier equipo TOP del planeta pueda mostrarse tan irregular. Lo que es obvio es que el Chelsea y Mou necesitan que vuelva. Están fuera de Champions y, aunque parece difícil que se le pueda escapar el título, el equipo no pasa por su mejor momento en Premier. Los de Londres acusan ahora la dependencia en el catalán que provocó su buen estado de forma en la primera parte de la campaña y parece que se hayan quedado sin soluciones. 
Estamos ante un jugador brutal pero, desafortunadamente para el fútbol, sólo podemos disfrutarlo durante algunos meses al año. ¿Logrará Fábregas cambiar esta tendencia? El tiempo lo dirá. 

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