Y sí. Una vez más, el partido no defraudó. Lo cierto es que el Clásico nunca lo hace y probablemente sea ésto lo que le haga ser el acontecimiento deportivo por excelencia en nuestro planeta. Ayer volvimos a ver que se trata de encuentros en los que todo es posible y en los que de poco sirve llegar en racha o en un mal momento. Los de Luis Enrique parecían claros favoritos por llegar arroyando en sus últimas citas pero la atmósfera, el clima y la tensión que se vive en días como éste lo puso todo mucho más disputado de lo que algunos esperaban. Pero, metámonos de lleno en el análisis de lo que el fútbol nos dejó. Estas son las claves que creemos que marcaron el partido de ayer en el Camp Nou:
Las rachas se quedan en eso, rachas. Ya lo hemos explicado en la introducción. De poco sirve decir que el Barça va a ganar de forma fácil un partido como éste sólo porque llega con un balance de victorias mejor que el del Madrid. Se trata de partidos diferentes, mucho está en juego y ayer quedó demostrado. Ambos tuvieron periodos de claro dominio (el Barça comenzó controlando pero a partir del gol de Cristiano se vino abajo y sufrió muchísimo durante 25 minutos, aunque el gol de Suárez acabó hundiendo a los blancos y devolvió a Messi y compañía el control del choque). Cualquiera pudo ganar, no creo que las diferencias entre ambos, por nivel de plantilla, sean tan exageradamente grandes como pensaban algunos.
El Clásico más psicológico de los
últimos años. Fue brutal lo mucho que llegó a cambiar el partido a partir de
acciones y detalles. Ese disparo al travesaño de Cristiano al poco tiempo de
empezar pudo darle al Madrid la confianza que no tenía antes de que Mateu
pitará el inicio del choque. Ese fallo de Neymar a puerta vacía evitó un 2-0
que habría dado más espacios al brasileño, a Messi y a Suárez para sentenciar. El balón no entró y segundos después, tras una gran contra, el
Madrid igualaba el Clásico y se venía arriba en cuestión de segundos,
encontrando sus mejores minutos de juego a partir del gol del portugués. Y por
último el gol de Luis, el uruguayo, en el que Casillas pudo hacer algo más, para un Barça que lo estaba pasando
realmente mal, perdiendo balones en la salida que no acostumbra a perder. A
partir de ahí, sólo hubo un color. Todo fue muy mental.
Sublimes Mathieu y Piqué. Dos casos de jugadores muy diferentes pero que ayer tuvieron, ambos, un final feliz. Por un lado el de un francés de 31 años por el que el Barça pagó más de 20 millones, cifra criticadísima a principios de temporada. Lo cierto es que Mathieu ha tenido que vivir con ello desde septiembre y para mí lo está haciendo con una profesionalidad magnífica. Aprovecha su físico privilegiado y cumple partido tras partido. Por otro lado el de Gerard Piqué. Todos conocemos a Piqué, un central que llegó a estar al máximo nivel mundial pero que ya llevaba un par de temporadas sin mostrar esos niveles de solidez. Parece que el ex del United quiere volver a lo más alto. Temporada perfecta hasta ahora, aprobando el examen de ayer con una nota muy alta, al igual que su compañero en el centro de la zaga, y, junto a Bravo, evitando que el Madrid aprovechara cualquiera de sus peligrosos arreones. De los mejores del partido, sin duda.
Los ''monstruos'' no aparecieron. ¿Para qué nos vamos a engañar? Cristiano y Messi no estuvieron bien. El portugués, a parte del gol y sus dos ocasiones, apareció bien poco y eso que en la segunda mitad el equipo le necesitó. Que el delantero del Madrid no está bien es una realidad. Por su parte, Messi volvió a tener ratos de ese Messi tranquilo, pausado, intermitente y demasiado escorado a banda para mi gusto. Con el 2-1 el Barça pudo hacer sangre pero faltó más del argentino, que llegaba al choque arrasando. Pero no sólo ellos fallaron. El error de Neymar a puerta vacía le hizo desparecer de un partido que podría haber sido suyo, por espacios y por lo justito que acabó físicamente el Madrid. Bale cumplió colaborando en defensa, aspecto necesario si Ancelotti no quería que Modric, Isco y Kroos lo pasaran mal para tapar las salidas del Barça tras robo. Pero el galés no estuvo bien en el apartado ofensivo y ya son demasiadas las noches que lleva sin lucirse.
La mala noche de todos ellos provocó que viéramos a otros hombres como protagonistas. Enorme primer tiempo de Benzemá, buen retorno de Modric a una gran cita pese a la falta de rodaje con la que llegaba, fundamental la presencia de Sergio Ramos tras su lesión y bien Marcelo, que volvió a ser un puñal por la banda izquierda. En el Barça ya lo hemos dicho casi todo alabando las actuaciones de Bravo, Piqué y Mathieu, aunque hasta ahora no hemos recordado algo importante. Este Barça necesitaba un 9 para jugar a lo que juega, a aprovechar el espacio. Pueden estar de fiesta por el Camp Nou porque con Luis Suárez lo han encontrado. El ''charrúa'' ya decide grandes partidos.
En definitiva, el Barça sale del Clásico con una distancia de 4 puntos que, pese a que queda mucho, puede ser letal. Veremos como responden los de Luis Enrique al exigente calendario que le espera. Ayer pudimos ver como ya no estamos ante dos equipos con estilos definidos que ganan sus partidos explotando una forma de entender el fútbol actual. Ayer pudimos ver como ambos cambian a medida que avanza el encuentro. Este Madrid sabe tratar el balón con Kroos y Modric y tiene ratos en los que no es tan directo. Por su parte, el Barça sigue siendo capaz de controlar al rival con la posesión pero hace daño con espacios. Dos auténticos equipazos que, aunque llegaban en estado diferentes, nos ofrecieron ayer, de nuevo, un gran espectáculo. Parece difícil que al Barça se le pueda escapar esta liga siendo tan regular, pero de lo que podemos estar seguros es de que jugando así, y si al Madrid le aguanta un físico que Ancelotti no está sabiendo gestionar, ambos son candidatos a pelear por la Champions y por estar en el más alto peldaño del fútbol del continente.