Es fácil hablar tras un día como el de hoy. El Madrid se ha visto superado por un Schalke plagado de bajas en el que han destacado un grupo de jóvenes jugadores, acompañados por el pedazo de delantero que es Huntelaar, que seguro que darán que hablar en un futuro. El 3-4 en esta vuelta de los octavos de Champions no es una derrota más. El 3-4 deja vivo al Madrid, pero es la demostración definitiva de que estamos ante un conjunto que pende de un hilo.
Sí, faltan Ramos, James y hasta ahora Modric, pero los problemas que sobrevolaban el Bernabéu durante las últimas semanas no tenían relación directa con estas sensibles bajas, creo. Falta intensidad en el centro del campo, colaboración de los tres de arriba, mejorar la cuestión de los errores en defensa (la vuelta de Sergio a la zaga debería ser clave) y, sobretodo, falla el sistema. Un sistema en el que Ancelotti ha confiado desde que llegó a España. Un sistema que te permite dar protagonismo ofensivo a los tres ''monstruos'' de arriba, sí, pero un sistema que te exige mucho cuando no tienes el balón. Y eso es lo que está pagando el Madrid en los partidos grandes e incluso en los choques contra conjuntos inicialmente inferiores. Si a ésto le sumas que defiendes en la medular con jugadores que físicamente no están en su mejor nivel (Kroos, Kedhira o Illarramendi) y que únicamente dispones de un hombre capaz de enlazar con los delanteros y mantenerse en un estado regular (Isco) la cosa se complica. Repito, creo que la vuelta de jugadores como Modric pueden mejorar la situación del equipo, pero en ningún caso es garantía de solucionar el enorme problema de la plantilla.
Cada vez está más claro que el 4-4-2 es necesario. Quizás no tanto en periodos de control del balón pero si en enfrentamientos con rivales directos o capaces de ponerte en aprietos cuando no tengas el balón. Ahora mismo el Madrid no puede presentarse a un Camp Nou o a un Allianz Arena con tres jugadores en el medio. Es así. Lo vimos en el baño que les dio el Atlético, lo vimos en Bilbao, lo vimos en Valencia y lo vimos en algunos tramos del partido en casa ante el Villarreal.
Por suerte para el técnico italiano la situación es dura pero el equipo no está muerto. Dispone de jugadores TOP en el panorama actual y las individualidades te pueden sacar de aprietos. Pese a ello Cristiano no es el que ha sido, no está fino y pasa por una mala racha que afecta en exceso a jugadores que viven del gol. Por ésto el Madrid no puede confiar en que las individualidades le vayan a sacar de esta. Debe confiar en las capacidades de una plantilla que afortunadamente te permite jugar con sistemas diferentes. Bale agradecería jugar en banda en ese 4-4-2 porque tiene físico de sobras para explotar esa parte del campo y quizás Cristiano, jugando arriba con Benzema, encontraría de nuevo un mejor estado de forma. Kroos sufriría menos, la defensa recibiría menos ataques al espacio de los rivales y Isco podría seguir disponiendo de situaciones para aprovechar su magia. En definitiva, Ancelotti está a tiempo. Está a tiempo de transformar algo que, de no hacerlo, puede acabar llevándole al fracaso. Se dice que no es recomendable hacer grandes cambios en el juego de un equipo y más a mitad de campaña pero en este caso, la cosa está justificada. O eso o morir. Y no creo que ni afición ni equipo quiera quedarse sin opciones a nada en pleno mes de marzo, y más teniendo en cuenta la positiva temporada anterior. Es momento de cambio.