El Bayern era favorito. Ya lo dijimos aquí, en JUGANDO DESDE ATRÁS. Es más, debía estar en semis de Champions pero estaba claro que esa eliminatoria contra el Oporto no iba a ser fácil. De todos modos, por trayectoria, nivel de plantilla y ese jerarquía ganada a base de méritos en los últimos años, los de Pep eran, teóricamente, superiores al equipo de Lopetegui. Pese a ello, ya sabemos que las lesiones pueden llegar a afectar drásticamente a la situación de un equipo en concreto y llegar a cambiar del todo su rendimiento, y en el último mes lo hemos podido ver con los del Allianz. Las bajas y más bajas (incluidas las de dos hombres tan importantes como Robben y Ribéry) provocaron que los cimientos del Bayern se tambalearan. Desde mediados de marzo y hasta esta última semana de abril hemos visto esa cara más oscura de un conjunto que sí, siguió ganando en Bundesliga, pero que acusó esa larga lista de lesionados. Menor fluidez en el juego y las primeras dudas en el sistema que les llevó a la élite. Todo ello desembocó en la debacle que vivieron en O' Dragao. Es fácil decir que la falta de los dos extremos TOP del equipo (el francés y el holandés) justificara ese 3-1 en Portugal y los síntomas de problemas con el balón que mostraban los bávaros pero creo que la pieza que faltaba era otra. Y esa pieza a la que me refiero, por suerte para Pep, ya está de vuelta.

Sí, hablo del gran Thiago Alcántara, el alumno aventajado de un Guardiola que cada vez más necesita jugadores que no solo rompan y desequilibren en banda. Y es que Thiago te desborda por el centro, donde hace realmente daño, y es de los pocos que hoy en día lo hacen con esa facilidad. El Bayern, jugando a lo que juega, necesitaba a alguien capaz de jugar y hacer jugar a los demás.
Hasta ahora, a Thiago solo le han frenado las lesiones. Precisamente dos roturas de ligamentos privaron al campeón de Alemania de disfrutar de un jugador que es mucho más importante de lo que algunos realmente creen en un sistema tan estático. Teniendo al ex del Barça en enfermería, había que buscar en la plantilla a alguien que pudiera suplirle manteniendo esos niveles en creación que el hijo de Mazinho siempre ha garantizado. Götze, Müller más retrasado, como en sus inicios,... Pero nada. Creo que nada puede suplir al español y su vuelta lo demuestra.
Hace menos de un mes que Thiago se recuperó de esa grave lesión que nos impidió disfrutar del fútbol a raudales que puede ofrecer y ya ha contado con minutos de calidad. Ha participado en los partidos más importantes de un Bayern que le necesitaba, un ejemplo más de su importancia. Y es que el equipo vuelve a ser temido en Europa gracias, en gran parte, al rendimiento de un Thiago que mantuvo vivo al equipo de Guardiola en la ida, en Portugal, y que se encargó de gobernar y dirigir a sus compañeros en el espectáculo que ofrecieron en la vuelta. Y todo ello con el balón, su gran compañero, e incluso logrando goles clave. Ha vuelto por todo lo alto.
Quizás, tres semanas atrás, con las muchas bajas que presenta el Bayern y sin Thiago recuperado al 100%, habría dudado mucho de este equipo a la hora de enfrentarse contra monstruos como Barça o Madrid. Pero ahora la cosa es diferente. A falta de que se recuperen Ribbery y Robben, necesarios en un sistema que requiere de jugadores que abran campo y vuelvan locos a los laterales, este Bayern vuelve a asustar. Lewandowski está fino de cara a gol, Müller sigue siendo ese jugador determinante sin tener la necesidad de hacer gestos de talento, y el resto, pese a los problemas defensivos que ha mostrado tener el conjunto del Allianz, siguen ejecutando casi a la perfección el sistema Guardiola. Pero es que, además de todas estas buenas noticias, un chaval de tan sólo 23 años comienza a manejarse a sus anchas en todo campo que pisa. Y es que, con únicamente 23 años, creo que debe ser el encargado de crear, organizar y llegar a área rival con peligro en un equipo plagado de mitos. Y en la selección. Una selección que también le necesita y que mejorará con su presencia, seguro.
Llámenme exagerado pero estamos ante algo gordo. Si las lesiones, que hasta ahora no se han portado bien con él, le permiten estar físicamente bien, Thiago puede convertirse en uno de los jugadores más importantes del mundo en un equipo que solo con alguien como el podrá seguir jugando a eso que juega. Porque para jugar dominando el balón necesitas a hombres que sepan qué hacer con él. Y si hay alguien que sepa que hacer en cada momento con el esférico y que lo demuestre cuando lo tiene en su poder, ese es, sin duda, Thiago Alcántara.