En todo equipo, sea grande o más modesto, hay jugadores que marcan la diferencia. Jugadores que lideran al equipo en los momentos difíciles y que pocas veces desaparecen de los encuentros. Hablamos de hombres clave que son insustituibles cuando no están y que lo hacen todo mucho más fácil cuando están disponibles. Puede ser el caso de Messi en los últimos 7 o 8 años en Can Barça, Tévez en las últimas campañas de la Juve o Modric en el Madrid de este curso. Y sí, no he dicho Cristiano. He dicho Modric.
Es cierto que en el apartado meramente ofensivo Cristiano es y será de los más determinantes. Domina las dos piernas, es rápido, potente y he visto a pocos que vean más puerta que él. Todos le conocemos. Pero lo del croata en el centro del campo en el conjunto de Ancelotti es de película. Controla el partido a través del dominio del balón junto a Kroos, ejecuta todas las labores de contención tras pérdida a la perfección, llega a área rival con peligro y es la pieza clave de este Madrid en el equilibrio entre ataque y defensa. Omnipresente. Y todo ello desde aquella noche del 5 de marzo en Old Trafford en la que el Madrid se jugaba contra el Manchester estar en cuartos de Champions. El equipo pasó gracias, en gran parte, al festival de Luka y a partir de ahí fue creciendo su leyenda.
Decir que este Madrid está estructurado alrededor de la figura del croata no es ninguna locura. Él, junto a un James que cada vez es más importante, es fundamental para que los tres de arriba puedan hacer su trabajo y, de hecho, cuando Modric o el colombiano no están Cristiano, Benzemá, Bale o quién esté en el campo en ese momento lo acusan. Bueno, realmente la falta del ex centrocampista de los Spurs la acusa todo el equipo y esta temporada ha quedado claramente demostrado. 4 de las derrotas más importantes de los blancos durante esta campaña (Mestalla, San Mamés, Calderón y otro de Copa frente al Atlético) han llegado sin el croata y han sido las grandes causantes de que el equipo no esté vivo en Copa y tenga la Liga tan difícil.
Llegamos a la conclusión de que Luka es irreemplazable. Ancelotti lo ha intentado todo para suplirle cuando no está pero con Ramos en el pivote el equipo pierde atrás y en acciones de creación con balón. Isco, junto a Kroos, no aporta ese equilibrio tan necesario en sistemas que buscan el espacio en ataque y la confianza de Carlo en Illarra y Kedhira es nula. Y ahora, con otra lesión más de Modric que le apartará del césped durante más de un mes, el técnico italiano deberá buscar una solución de cara al tramo de calendario más importante. Estoy seguro de que el equipo no será el mismo pero jugadores de nivel para completar ese once los hay. De todos modos, nadie estará a a altura de un hombre que se ha convertido en la pieza más importante, aunque muchos no lo quieran ver, de un Madrid que le necesitará a partir del próximo verano. Porque ganar a este equipo sin Modric en el campo es complicado pero hacerlo con el croata vestido de corto está al alcance de muy pocos.