Síguela tocando, Xavi

Si la semana pasada hablábamos de la despedida de Gerrard, hoy era el turno de la del gran Xavi Hernández. Jornada emotiva y muy emocionante en un Camp Nou que no olvidará nunca la figura del hombre que le dio sentido a todo lo bueno que sucedió en Barcelona y al fútbol español en general durante los últimos años. Porque para que un equipo logre llegar a jugar tan bien al fútbol necesitas jugadores como el de Terrassa. Lo difícil, en parte, de llegar a esos niveles es que ''Xavis'' aparecen pocos. Y nosotros, queridos amantes del que llaman deporte rey, hemos tenido la suerte de poder disfrutar viéndole.  


Lo cierto es que hay personas que no llegan a valorar realmente lo que Xavi es. Sin duda alguna, me atrevo a decir que es el futbolista español más grande de todos los tiempos porque nadie tuvo el peso que él tuvo en un sistema. En su caso no se trata de un sistema cualquiera, no. Se trata del SISTEMA que llevó al Barça y a la Selección al séptimo cielo. Ni los goles de Raúl, Villa y tantos otros delanteros, ni las manos de Casillas ni el corazón y honor del eterno Puyol fueron tan determinantes. Y es que Xavi, jugaba y hacía jugar. Y aún lo hace. Somos unos afortunados. 

Recibir, controlar, girarse y entregar. ¿Cuántas veces durante los 90 minutos de un partido es capaz el catalán de repetir esos automatismos, esa cadena de acciones, sin cometer error alguno? Pocos alcanzaron la perfección de Xavi en distancias cortas en centro del campo a lo largo de la historia y menos aún fueron vitales para que otros ''monstruos'' tuvieran esos metros y esos segundos de más, que les acercarían aún más al Olímpo del fútbol. Y, obviamente, hablo de Messi. Sí. Porque lo he dicho mil veces y lo repetiré mil más si hace falta. No vi a Pelé y he visto muy poco de Maradona pero me parece imposible superar a Leo. Pero es que para que Leo brille necesita hombres por detrás capaces de crear, cocinar y gestionar jugada, administrar el tiempo del partido y decidir ese momento exacto en el que matar al rival. Xavi es el maestro de toda esa toma de decisiones en la medular. 


La Eurocopa de 2008, el Mundial de 2010 y la final de la Euro de 2012 (de lo mejor que le vi). La final de Roma, la de Wembley, el 5-0 o el 2-6. Momentos para la gloria que no olvidaremos jamás porque gracias a ellos aprendimos y disfrutamos realmente con todo ésto. Y lo seguiremos haciendo. Porque Xavi deja el Barça pero seguirá mandando y dirigiendo partidos perfectos para los suyos en Catar (a otro nivel, obviamente). Pero es igual. Que la siga tocando. Ya sea en Catar, en España o en el patio de su casa. Porque el fútbol necesita ''Xavis'' y, lamentablemente, no aparecen todos los días. Por eso y por todo lo que deja cada vez que se ata las botas, gracias. De corazón. 

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