Sólo queda Berlín

Un año más no han decepcionado. Sí, hablamos de unas semis de Champions que han vuelto a tener de todo y que nos dejan con los dos candidatos a la gloria de Berlín. Juve y Barça se enfrentarán el día 6 de junio en la gran final tras superar unas eliminatorias que dejan mucho que analizar. ¡Vamos a ello!



La venganza del Barça. Cuando vimos que los de Guardiola y los de Luis Enrique quedaban emparejados en la misma semifinal, a todos nos vino a la cabeza aquel 7-0 a favor del poderoso Bayern de Heynckes. Pero lo historia no se repitió. Para nada. El Barça, con un tridente que cada vez da más miedo, desmontó por completo todo lo que Pep había logrado hacer en los 70 primeros minutos de la ida. De hecho, Messi se encargó de recordar al planeta entero que el Barça no sólo quería estar en esa final de Berlín sino que también quería llegar a ella siendo el más temido. Y así ha sido. Mérito para un Bayern que llegó sin dos piezas que considero claves (Robben y Ribéry) y que aún y así dejó muestras del poderío que sigue teniendo el club de Múnich y esta generación alemana en un notable partido de vuelta. Pero este Barça es superior a todo eso. Defiende bien y ataca como los ángeles. Justo finalista y, sin duda, favorito a llevarse esta edición de la Champions. 


La Juventus resultó no ser la princesa. Ya lo dijimos en la previa de esta eliminatoria. Muchas, excesivas alegrías merengues al ver que la Juve iba a ser el rival en octavos. Sorprendía escuchar algunas opiniones de un equipo de lo más competitivo con jugadores en momento espectacular. Pero los italianos hablaron en el campo. Tanto en la ida como en la vuelta. A su estilo. 
En Turín lograron hacerle mucho daño al espacio a un Madrid que hizo aguas sin Modric y con Ramos en el pivote. En Madrid han creado menos peligro pero no nos han hecho olvidar que vienen de Italia. Fútbol conservador en muchos tramos del partido pero con un toque moderno, nuevo. Un toque que sólo le puedes dar a tu juego si tienes a jugadores como Tévez, Morata, Vidal o Pogba (le vimos poco, llegó tocado y lo pagó físicamente). Y es que la temporada de los de Allegri es digna de lo que han conseguido. Al fin han vuelto a la cima y lo han hecho cargándose a un Madrid que decepcionó. Y digo que decepcionó porque no fue el Madrid de las grandes citas, de la épica, no. Ni Cristiano apareció cuando se le necesitaba. Pero ni él ni nadie. Porque los de Ancelotti dejaron evidencias de que no son lo mismo sin Modric y con Benzemá a medias. Nada que ver entre dos versiones que ahora mismo están separadas por un tremendo abismo. 


Con todo llegamos al gran día. Ese 6 del 6 de 2015. En el Olympiastadion de Berlín. Un estadio que no albergará el LEGENDARIO Barça-Madrid que todos esperaban porque la Juventus sorprendió a medio mundo con una clasificación para tenerles en cuenta. Y sí, nadie está pudiendo con los de Luis Enrique, pero esto es fútbol y 90 minutos dan para mucho. Y más si se trata de los 90 minutos que proclamarán al campeón de los campeones. Porque sólo queda Berlín. 

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