ESPECIAL MUNDIAL SUB-20: Una generación serbia para la historia

El pasado viernes, hablando de cuáles podrían ser las claves de esa gran final que Serbia y Brasil disputarían en Auckland con el título de Campeón del Mundo SUB-20 en juego dije que los sudamericanos llegaban como ligeros favoritos pero que los serbios tenían mucho que decir. Los de Paunovic accedieron a la final tras tres prórrogas en los últimos tres partido y pese a que los brasileños no habían dejado excesivas muestras de brillantez a lo largo del campeonato, ese desgaste físico podía ser decisivo. Para nada. La selección balcánica no dejó de creer y, con ese 2-1 final tras, cómo no, una prórroga más, acabó de consolidar una generación de futbolistas histórica que tiene mucho que decir en un futuro próximo. 

AUCKLAND, NEW ZEALAND - JUNE 20:  Serbia celebrate after winning the FIFA U-20 World Cup Final match between Brazil and Serbia at North Harbour Stadium on June 20, 2015 in Auckland, New Zealand.  (Photo by Hannah Peters/Getty Images)

Verano de 2013. Serbia ganaba la Eurocopa Sub-19 con un bloque liderado por jóvenes jugadores como Rajkovic (portero), Veljkovic (central) o Maksimovic (ese centrocampista llegador que ha enamorado al mundo entero en Nueva Zelanda 2015). Unos jóvenes que ayer, dos años después del primer gran triunfo de esta generación, lo volvieron a hacer. Lograron llevarse un Mundial al que, a priori, no parecían candidatos, a base de entrega, esfuerzo y lucha pese a la exigencia física que jugar esas tres prórrogas antes de la final te puede producir. 

Brasil era conocedora de ese justo nivel de frescura física con el que los de Paunovic llegaban a la final y fue inteligente. Posesión, paciencia y intentar romper el bloque serbio, que volvió a ser muy sólido, a base de desequilibrar gracias al talento individual de hombres como Gabriel Jesus. Pero todo ello no bastó. Rajkovic estuvo sensacional bajo palos y la medular balcánica secó al peligroso Boschilia por el centro. Y todo ello funcionó para los que, a la postre, iban a ser campeones incluso después de los 90 minutos, que acabaron con 1-1. Pocas de las personas que vieron el partido pensaban que los serbios fueran a aguantar otros 30 minutos más, y eso que Brasil seguía acusando la falta de contundencia cerca de portería rival. Pero el minuto 118 sirvió para que Serbia le dejara claro al planeta fútbol que el cansancio, la asfixia a la que estuvieron sometidos en algunos tramos del partido o la menor calidad individual de sus líderes ofensivos no podían ser obstáculo después de creer tanto en el proyecto que les iba a llevar a lo más alto. 


Maksimovic, del que después de este Mundial me declaro seguidor incondicional, tanto por fútbol en sus botas como por entrega y solidaridad en el terreno de juego, recibió un balón tras una transición rápida de su equipo y encaro a Jean, guardameta de la ''canarinha''. No falló. Definió bien por abajo y provocó la locura serbia. Y es que, para no volverse loco. Una Eurocopa y un Mundial (tras prórrogas en cada una de las rondas finales). Algo histórico y que deja claro será difícil no seguir disfrutando de pinceladas de genialidad de esta brutal generación. 


Premios individuales del Mundial Sub-20 de Nueva Zelanda:

Balón de oro: Adama Traoré (Mali)
Guante de oro: Rajkovic (Serbia)
Bota de oro: Kovalenko (Ucrania)

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