¿Para qué engañarnos? Resulta imposible discutirle al Bayern de Pep su dominio en Alemania. Ni al de Pep ni al anterior, el de Heynckes. Por suerte para los que nos gustan esas ligas algo apretadas y en las que los campeones deban sudar la gota gorda en determinados partidos que acaban siendo considerados choques de altos vuelos, durante las últimas temporadas hemos podido destacar la labor de algún otro club que orgullosamente podría decir que ha estado a la altura de todo un ''monstruo'' como es el conjunto del Allianz. Primero Dormund (¿quién no recuerda esa final de Champions en Berlín que consagró al fútbol germano) y más tarde, la pasada temporada, el Mönchengladbach, que aprovechó la debacle de esa plantilla dirigida por el excelente y respetadísimo Klopp y emergió, junto a un Wolfsburgo que ha crecido a base de millones, como uno de los fuertes del país. Dos Borussia con trayectorias totalmente opuestas.
Reus, Aubameyang, Ramos, Mkhitaryan, Gundogan, Kagawa, Hummels... Había plantilla de sobras para mantener esa capacidad defensiva que hizo que acabaran siendo un conjunto tan difícil de superar atrás y que salía en transición como pocos. Pero no. La magia se acabó y las ventas de hombres clave como Lewandowski hicieron daño. El equipo se convirtió en un ''coladero'' atrás y muy fácil de defender arriba. Previsibles. Lo cierto es que la 2014/15 fue una temporada para olvidar para los del Signal Iduna Park y todo ello acabó costando la salida de uno de los entrenadores que, para mí, ha tenido más mérito en el fútbol europeo de los últimos años. Jurgen se fue porque el equipo necesitaba cambios, necesitaba renovarse. Llegó Tuchel, una incógnita al que le acompañaba su genial trayectoria en el Mainz, club al que convirtió en un fijo de media tabla para arriba y que dejó de ser un modesto en el país alemán, y con él, parece, la mejora. 5 de 5 en Bundesliga desde que arrancó el campeonato doméstico y otra victoria en Europa League. Parece que todo vuelve a estar en su sitio en Dormund y que el equipo es el de antes. Jóvenes como Ginter (en el lateral derecho) comienzan a tener una importante contribución en el gran y decisivo cambio: menos pólvora arriba, cierto, pero capacidad de mantener la velocidad con la que se volcaba el Borussia de Klopp añadiéndole un control del juego que antes no tenía y que provocaba, a veces, que hubieran excesivos espacios a la espalda de las líneas cuando se perdía el balón. La cosa va por el buen camino, aunque falta por aprobar el examen final. 4 de octubre. Bayern-Dormund. ¿La prueba definitiva de que este Borussia ha vuelto?
Si en el anterior caso decíamos que hay síntomas de una más que probable recuperación, por la ciudad de difícil pronunciación de Mönchengladbach la situación es totalmente distinta. Con Lucien Favre al mando, el equipo se salió durante la pasada campaña y irrumpió en lo alto de la tabla de la Bundesliga, además de lograr meritorias actuaciones en una Europa League en la que sólo el futuro campeón les acabó superando. Kruse, Xhaka Thorgan Hazard, Herrman y Kramer. 5 piezas clave que aportaron para que el equipo acabara entrando de forma directa en la Champions de este año como 3º en la tabla. Una sorpresa que todos esperábamos que se consolidaría a partir de agosto. Para nada.
Drmic y Raffael no parecen estar a la altura de una delantera que juegue partidos élite en Europa y Xhaka se ha quedado sólo en el medio, por lo que el equipo ha perdido solidez. Si a eso le sumas que atrás está siendo uno de los equipos más vulnerables y que es fácil crearles peligro al encarar a su defensa te queda el desastre que ha hecho que Favre acabara dimitiendo la pasada semana. El Borussia Mönchengladbach es 18º en Bundesliga y todo indica a que su paso por Champions se puede convertir en una pesadilla. ¿Lo lógico? Centrarse en una liga alemana que se le puede acabar atragantando si no hay reacción y mejorar la plantilla en diciembre. Un sueño que prometía y que, por ahora, decepciona.
Drmic y Raffael no parecen estar a la altura de una delantera que juegue partidos élite en Europa y Xhaka se ha quedado sólo en el medio, por lo que el equipo ha perdido solidez. Si a eso le sumas que atrás está siendo uno de los equipos más vulnerables y que es fácil crearles peligro al encarar a su defensa te queda el desastre que ha hecho que Favre acabara dimitiendo la pasada semana. El Borussia Mönchengladbach es 18º en Bundesliga y todo indica a que su paso por Champions se puede convertir en una pesadilla. ¿Lo lógico? Centrarse en una liga alemana que se le puede acabar atragantando si no hay reacción y mejorar la plantilla en diciembre. Un sueño que prometía y que, por ahora, decepciona.
Lo hemos visto. Dos ejemplos claros de que Alemania es un país en el que mantenerte regular es complicado. La competitividad es máxima y ésto hace que sea una potencia futbolística que sigue creciendo. Eso sí, hay que decir que ojalá se asiente este renovado Dormund con mucho que decir y que, por su parte, llegue pronto la recuperación de un ''Gladbach'' que el año pasado enamoró. Por el bien del fútbol y por el bien de una liga que, sino, verá a Pep y a los suyos bañados en cerveza en el mes de febrero.