Le echábamos de menos, pero mucho. A la pasión con la que vive los partidos, a su fútbol valiente y directo... A él. A ese hombre que fue capaz de convertir a un equipo humilde de media tabla en Bundesliga en un grande de Europa, algo que no todo entrenador es capaz de conseguir. Y es cierto que esa última temporada en el banquillo del Signal Iduna Park no fue como las demás, el equipo perdió piezas clave y se alejó de aquel conjunto arrollador que hasta le plantaba cara al todopoderoso Bayern. Dicen que los cambios pueden aportarnos cosas positivas y, sin duda alguna, pasar de Alemania a la Premier es un cambio de los gordos. Un cambio que, por otro lado, tanto Liverpool como Klopp necesitaban. Y ahí están, juntos y rodeados de una ilusión que puede llevar a los de Anfield al lugar en el que siempre han estado y que, para los que amamos este deporte, nunca debieron abandonar.
La verdad es que no se me ocurre mejor combinación. Un entrenador espectacular como Klopp en un club como el Liverpool. Un Liverpool que sí, está lejos de volver a disputar rondas avanzadas de Champions y peleas apretadas por estar en lo más alto de la Premier, pero que puede haber encontrado el remedio tras demasiados meses de irregularidad con Rodgers al mando. Falta de ideas, poco protagonismo para jugadores que deberían liderar la plantilla en el terreno de juego y resultados incomprensibles ante rivales de talla inferior. Lo cierto es que Jürgen coge las riendas de un equipo difícil, desestructurado y que sólo es décimo en la Liga Inglesa tras 9 partidos disputados. ¿Logrará Klopp hacer que ''los reds'' carburen de una vez por todas?
No veo motivo alguno para que la respuesta a esa pregunta sea un ''no''. Creo que, pese a esa falta de organización, de claridad, hay equipo para competir en un fútbol de estilo muy inglés. Clyne sigue progresando, Skertel es ese central sólido necesario en un equipo que no quiera ser débil y fácil de superar atrás, Emre Can sigue demostrando que puede cumplir en una enorme variedad de posiciones sobre el terreno de juego, Milner y Leiva aportan experiencia y Coutinho esa magia esencial para romper partidos apretados con jugadas que días después circulan por el planeta entero. Y ¿ hay gol? Pues claro. Pese a que mucha gente lo criticó, el fichaje de Benteke, dejando a un lado el precio, me parece un acierto. No es fácil encontrar un jugador capaz de ver puerta en una liga tan especial como la Premier y Christian ha demostrado que sabe hacerlo. No me lo quiero imaginar al lado de un Sturridge en plenas condiciones.
Las lesiones (Ings, Joe Gomez o la facilidad para romperse de Sturridge) y la dificultad de adaptarse a un fútbol como el de las islas pueden ser dos de los factores que pueden jugarle una mala pasada a Klopp en su primera temporada. Una primera temporada que, para él, arrancó el sábado en White Hart Line, dónde su equipo logró hacer un digno partido pese a llevar sólo dos entrenos con el técnico alemán como jefe y la falta de pólvora arriba. Creo que el partido ante el Tottenham puede ser una buena pista para ver cuáles serán las señas de identidad de un Liverpool muy de Klopp. ''Gegenpressing'' (presión alta tras perder en cualquier zona del campo para robar cerca de portería rival) y transiciones de vértigo. Dos conceptos clave en su exitosa andadura por Dortmund que nuestro querido Klopp intentará aplicar a un estilo de entender el juego distinto y en una competición en la que, a diferencia de la Bundesliga, no hay rival pequeño.
Queda claro, pues, que la nueva aventura de Jürgen en Klopp ilusiona y genera esperanzas, pero para nada va a ser fácil. De lo que no tenemos dudas es de que nos vamos a divertir. ¡Y mucho!