Cinco. Como al Madrid en aquella histórica tarde de noviembre de 2010. Y es que Pep lo volvió a hacer. Quizás en una liga en la que las diferencias entre su equipo y el resto son aún mayores. Quizás ante un Borussia que, pese a que juega cada vez mejor y se parece cada vez más a aquel equipo que sorprendió al mundo con Klopp en el banquillo, sigue a años luz de poder poner en riesgo el dominio aplastador de su Bayern. Pero cinco goles como cinco soles que acercan a su equipo, por sensaciones, a una Bundesliga que podrían levantar antes de lo previsto.
La diferencia con el segundo clasificado en la liga alemana, el propio Dormund, sigue aumentando (ya está en 7 puntos y acabamos de entrar en octubre) y parece que irá a más. Un inicio demoledor que deja claro que los del Allianz no tendrán rival en el país germano. Y todo gracias a una plantilla plagada de jugadores TOP individualmente hablando y que, además, juegan a lo que quiere jugar Pep, a lo que hay que jugar en Alemania para ganarlo prácticamente todo. Control del partido a través de la posesión, desbordar con acciones de pase y desequilibrio entre líneas y matar partidos con rápidas transiciones. Una máquina que funciona, al menos a nivel doméstico, y que ha demás sigue añadiendo piezas que la mejoran. Fichajes de calidad.
Vidal, Douglas Costa y Kingsley Coman. Todos sabíamos del espectacular rendimiento de Arturo en Turín, por lo que pocos dudaban de si sería un buen elemento para este Bayern. Oxígeno en el centro para darle cada vez más respiro a Alonso y un enorme recorrido que le permite llegar fresco a ambas áreas, generando un mundo de oportunidades para un Thiago que enamora a los que le seguimos y a su propio entrenador. La incógnita eran los otros dos, los dos extremos. ¿Iban a funcionar dos incorporaciones sin excesivo protagonismo todavía en el fútbol de más alto nivel y que venían a ocupar dos posiciones ocupadas por dos ''vacas sagradas'' (Robben y Ribery) durante las últimas campañas? Menos de dos meses han bastado para despejar esa incógnita y ha quedado claro que la ''x'' tiene resultado positivo.
Con un Lewandowski desencadenado como el que estamos viendo en estas primeras semanas de competición, las opciones de juego se disparan. Dejando a un lado el hecho de que darle cualquier piedra, cualquier melón, es prácticamente sinónimo de gol, Guardiola ha acertado con un planteamiento que, lamentablemente para los seguidores incondicionales de Frank y Arjen, puede acabar sentando a ambas figuras, tanto al francés como al holandés. Douglas Costa y Coman, que recordemos que hasta que el técnico de Sampedor no lo ubicó en la derecha había jugado como punta o segunda punta, están teniendo un plus, una chispa de velocidad que te da partidos. Con ellos pegados a banda y preparados para desbordar, el campo se abre, se hace más grande, generando espacios para un Thiago cada vez más fino y rompedor y para el inteligentísimo Müller, sin olividarnos de Vidal, obviamente. ¿Que el equipo rival logra mantenerse compacto y sólido por dentro? No hay problema, balón a los dos nuevos galgos de Munich y a correr para que acabe jugada el de siempre: ''LewanGolski''
Un acierto de Guardiola y de la secretaría técnica del Bayern que, como decíamos, dispara aún más esa diferencia respecto al resto de clubes de Bundesliga. Una variable que te permite decidir encuentros por dentro y por fuera, algo que años atrás era más difícil si los extremos no estaban bien físicamente (Robben y Ribéry han sido dos grandes expertos en no estarlo). Una variable que, por otro lado, debe acercar al equipo de equipos en Alemania a una Champions que hasta ahora se le ha atragantado a Pep. Con un equipo tan superior, en este estado y plagado de grandes estrellas, ¿no creéis que levantar la ''orejona'' en Milán a final de temporada debe ser el gran objetivo? Yo al menos así lo veo.