Se marchó Benítez y llegaron las dudas. ¿Iba a ser el Nápoles capaz de mantener esa competitividad segura en cada partido que el ahora técnico del Madrid siempre ha garantizado? Lo cierto es que el entrenador español dejaba huérfano a un equipo individualmente potente pero muy irregular, con jugadores que aparecían un día y se borraban durante tres semanas, factor que complicó y mucho a los azzurri estar en la disputa por los títulos a final de campaña. Y llegó Sarri. Acompañado de incógnitas y con la única referencia de su etapa en el Empoli. Difícil tarea, la que tenía el italiano. Y es que sustituir a un entrenador capaz de perder tan pocos partidos en un fútbol como el italiano es difícil, y más con una plantilla que no sabes qué te deparará.
Inicio poco prometedor, no nos engañemos. Derrota contra el Sassuolo y empates contra la Sampdoria y el propio Empoli. El equipo mostraba su cara B y se comenzaba a comentar que quizás el reto le quedaba algo grande, al bueno de Maurizio, pero las positivas sensaciones que su Nápoles despertó en el debut en Europa League ante el Brujas lo cambiaron todo. Y a partir de ahí la cosa fue rodada. Hasta el día de hoy.
Para ganar con suma facilidad ante conjuntos como el propio Brujas, la Lazio, el Milan y superar con madurez partidos apretados contra rivales de entidad como la Juve o la Fiore tienes que estar en un momento brillante. Tienes que tener jugadores atrás que, pese a que no hagan grandes maravillas con balón, sean rápidos defendiendo al espacio y seguros en estático. Tienes que tener un centro del campo equilibrado que te permita explotar los recursos con balón de un Hamsik que cada vez es menos intermitente (el trabajo de Alan y Jorginho está siendo de 10, tanto con balón como sin él). Y, por último y más importante, tienes que tener 2 o 3 hombres que, cerca de portería rival estén inspirados. Callejón, Gabbiadini, Insigne e Higuaín (los dos últimos sobretodo) lo están, y mucho. El nuevo Nápoles de Sarri está teniendo todo lo que comentamos. Estando así, detenles si puedes.
Estamos, sin duda alguna, ante el equipo del momento en Italia y, ahora mismo, uno de los claros favoritos a llevarse la Europa League. ¿El problema? Lo que hablábamos al principio. Son ya demasiadas temporadas viendo un Nápoles que se infla y se desinfla con tanta facilidad que a día de hoy es prácticamente imposible vaticinar si se trata de un equipo perfectamente trabajado y con opciones de llegar así a los meses decisivos o un mero espejismo. Lo que está claro, y eso es un punto a favor de los de San Paolo, que sólo la Juve ha estado a ese nivel en ataque durante los últimos años, en Italia. Ganar partidos por más de dos goles en la Serie A es algo complicadísimo, hecho que acentúa aún más el éxito del Pipa y de Insigne en este primer tramo del curso.
Yo creo. El equipo funciona, los de arriba las enchufan y los rivales no responden. La situación es ideal para demostrar que este Nápoles, al fin, se ha hecho adulto y quiere llegar a mayo con opciones de cualquier cosa. Qué bonita se pondría la lucha por reinar en el fútbol italiano, así que ojalá que así sea, ¿no?