Y llegó Zizou

En verano, en Madrid se fichó a Benítez pese a que pocos estaban descontentos con Ancelotti. Y sí, los blancos no ganaron nada en la última temporada de Carlo en el banquillo pero me atrevería a decir que fue más por mérito de un Barça incontestable que por demérito del italiano. Con la llegada de Rafa al Bernabéu quedó demostrada la intención de solucionar esos errores atrás que habían condenado al equipo en partidos importantes y de tener un mayor control sobre los encuentros. Pero el debate se reabrió por enésima vez. ¿Tienen suficiente tiempo para trabajar, los entrenadores que pasan por la casa blanca? Lo cierto es que Rafa no lo tuvo. Los resultados no acompañaron y parecía que el técnico español era incapaz de cumplir esas pocas pero a la vez complejas tareas futbolísticas para las que había sido contratado. Y llegó Zizou. 


Soy cauto. Creo que es imposible poder valorar bien la tarea de un entrenador y los cambios en su nuevo equipo tras tan sólo dos partidos ante rivales con poca capacidad de hacer daño. Es cierto que el Depor está en un momento excelente, compensadísimo en el medio y peligroso cuando la tiene arriba con jugadores que están sorprendiendo para bien, como Lucas Pérez o Fayçal Fajr, pero pese a su empate en el Camp Nou, que pudiera volver a sumar algo en el campo de un grande parecía muy difícil. También es cierto que el Sporting logró sacar un punto en la primera jornada de Liga, en el estreno oficial del propio Benítez, pero parecía todavía más complicado que se repitiera la historia en su visita al Bernabéu del pasado fin de semana. Dos equipos, por lo tanto, que no han servido para ver al nuevo Madrid de Zidane al máximo nivel, pero dos partidos que nos han demostrado que en la plantilla blanca ha cambiado algo: la actitud. 

Nadie sabe qué sucederá con la nueva versión del equipo y atreverse a pronosticarlo es especular. De todos modos, no me imagino a 11 jugadores de semejante plantilla encerrados atrás en unas semis de Champions. Zidane tiene las suficientes armas disponibles para montar un equipo que muerda en partidos de alto nivel, con las líneas bastante adelantadas pero compactas, no como sucedió en el último Clásico, que acabó con ese 0-4 tan dañino para un Benítez al que parecía que muchos no le seguían en su forma de entender el juego. 
Bale y Benzemá deciden y ven puerta, y cada vez más, Modric y Kroos se acercan al nivel esperado. Si el francés logra recuperar la mejor versión de un James que es esencial para darle sentido a las letales salidas al espacio de los blancos y entiende cuál debe ser la zona del campo en la que Cristiano actúe y determine, no dudo de que volveremos a ver un equipo de lo más competitivo y muy distante a ese irregular y disuelto conjunto que vimos hasta Navidades. 


Como digo, creo que, en lo futbolístico, Zidane debe lograr mantener el ritmo elevado de Ancelotti y esa asfixia ofensiva a la que sometía al rival sin olvidarse de los problemas de equilibrio y control por los que se fichó a Benítez y que éste no supo arreglar. Una mezcla, obviamente, imposible de lograr en dos partidos, te enfrentes a Sporting y Deportivo o a Bayern y PSG, pero que, si se acaba consiguiendo, será demoledora.  

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