Poco más de 24 horas para que de comienzo. Poco más de un día para que Çakir, el árbitro de la gran final de Berlín, pite y comience el que para muchos es el mejor encuentro de toda la temporada. Barça y Juve. Juve y Barça. La gloria europea, la orejuda, la Champions; en juego. Y tal y como pasa siempre en estos momentos previos a choques importantes, las preguntas giran entorno a qué partido veremos o quién es el gran favorito. ¡Vamos a ello!
Por dominio, plantilla, la dificultad de superarles en estos últimos meses y el siempre crucial factor Messi, se puede decir sin miedo que el Barça llega algo mejor que los italianos. Si se enfrentarán las dos mejores versiones de ambos, los blaugrana serían más potentes, sí, pero el fútbol no va de suposiciones ni de ficción. Va de realidades, y la principal realidad es que para ganar un partido de estas características debes hacerte primero con el centro del campo. Los de Luis Enrique no tendrán delante un conjunto cómodo para ello. Tener el balón, oxigenar, dar pausa y recuperar. Todo ello en una medular que Vidal, Pogba, Pirlo, Marchisio y quizás Pereyra buscarán proteger para que los Iniesta, Busquets, Rakitic y probablemente más tarde Xavi no tengan ni tiempo ni espacio para hacer lo que tan bien saben hacer. Porque si les dejas, si no les pones nerviosos, Neymar, Suárez y el gran Leo te matan arriba.
Sí, unas líneas más arriba he dicho Pereyra. Por talento y el momento en el que está Morata, el ex del Madrid sería titular en el 99% de los partidos, pero una final de Champions es algo muy grande y más si en ella te vas a enfrentar al equipo que más miedo viene dando en el último año. Por eso hablo de la opción de Allegri de hacer jugar al argentino cerca de Vidal y Pogba. Se sacrifica, físicamente se despliega como pocos y en jugadas con espacio te permite enlazar con un Tévez que en la posición de 9 es indiscutible. Las baja, se gira, desborda, las aguanta y combina o va a barraca. Brutal. Para mí el MVP de esta Serie A 2014/15.
Espero una Juventus compacta, sin prisa y que probablemente le dejará la iniciativa al Barça. Pero hasta el medio campo. A partir de allí veremos un muro. Pero no un muro de esos a los que el Barça de Guardiola, Tito y el Tata se enfrentó tantas veces. No. Un muro que no tendrá como único objetivo evitar que el Barça pase con facilidad hasta encarar a la defensa. Vidal y compañía pelearan de tú a tú con los centrocampistas del Barça para robar y mirar rápdio hacia la meta de Ter Stegen. Están capacitados físicamente para ello, aunque como único hándicap para conseguirlo veo esa baja de Chiellini de última hora. Porque es obvio que los de Luis Enrique, ya sea combinando o mediante acciones mágicas del astro argentino, del legendario 10, lograrán acabar superarando esa red de la medular y encarar a la zaga rival. Una zaga que sin Giorgio será sensiblemente más débil, más lenta y menos contundente. Y eso es lo que Suárez, Neymar y el propio Messi deben aprovechar para llevarse la tercera copa de una campaña en la que ha cambiado, en parte, la forma de hacer fútbol pero en la que no se ha perdido la brillantez de unos jugadores que siguen logrando que no podamos despegarnos del televisor. Unos jugadores que mañana intentarán derribar el muro de la Juve en Berlín para llevarse una Champions más que significaría la guinda para una generación de futbolistas histórica en Can Barça.
En JUGANDO DESDE ATRÁS ya contamos las horas, los minutos y los segundos para poder ver los primeros pases, los primeros chutes y, obviamente, el primer gol de una final que no decepcionará. Y es que una final de la Copa de Europa nunca lo hace. Eso es así.